3.5.13

Ese qué sé yo, ¿viste?

Microcentro. Caras de perro. Abanico de arrugas entre todas las cejas. Carteras y mochilas sobre el pecho. Puteadas por los choques de hombros entre los que van sumergidos en el celular. Por los semáforos que tardan. Porque sí.
Un hombre se acerca a otro desde atrás y le golpea la nuca. El golpeado gira con una bronca de mil días, mil trabajos, mil calles Florida a la una de la tarde, listo para descargar todo en esa piña. Pero el que le pegó sonríe y grita:
-¿¡Qué hacés, loco!?
Transformación a increíble velocidad de la otra cara, que pasa fugaz por el gesto de reconocimiento, después sonríe enorme y termina en un enojo fingido que acompaña con los brazos en posición de boxeo.
-¡Hijo de puta! ¡Hijo de puta! -abraza al que lo vino a sorprender, que en seguida contesta:
-¡Hijo de puta! –se separa para mirarlo y lo vuelve a abrazar.
Y se los traga la multitud de extranjeros que los miran asustados y de argentinos que sonríen y siguen mejor su día.

5 comentarios:

Guillermo Altayrac dijo...

Jajaja. Me encantó.

¿Viste que por el modo en que hablamos los argentinos a veces es difícil identificar si dos personas se están peleando o están dando muestras de camaradería?

Hay una anécdota que no podré contar del todo bien porque no recuerdo ciertos detalles, pero la idea se entenderá.
Escuché una vez que Norma Aleandro estaba filmando con un director extranjero (no recuerdo quién ni de dónde). En la película en cuestión también actuaba la mujer de este director (no recuerdo si era argentina o si sólo sabía hablar castellano). Norma Aleandro y esta mina pegaron onda. En los descansos hablaban por los codos, animadamente. No estando familiarizado con lo vehemente de nuestro lenguaje corporal, un día el director le pregunta a su mujer, preocupado: «¿Qué pasa con Norma que siempre se están peleando?»

A mí mismo a veces se me hace difícil distinguir esto en mis compatriotas cuando ando por la calle. Y más que nada si la charla es de futbol, claro.

Dan dijo...

Que lindo!!!
Me hiciste acordar de ese sketch en "todo X 2 pesos", donde todos se trataban de "hijos de puta" Ja!

Lola dijo...

Gracias, Guillermo! De acuerdo con lo que decís y que bien muestra tu anécdota. El modo, las palabras, la fuerza de las palmadas en la espalda. A veces es muy lindo de ver. Otras no tanto.

Lola dijo...

Hola, Dan! Gracias! Y seguramente se habrán ido a comer a la famosa pizzería Los hijos de puta ;)

Guillermo Altayrac dijo...

¿Fuiste a un colegio de monjas?
Oh...
Seguramente no te leían la Biblia para que no huyeras espantada.
Había una novela en la que un sacerdote le daba a su pupila una versión de la Biblia de la que previamente había suprimido todo lo que fuera sangriento o sexual.
Le quedaba un panfletito de unas pocas páginas.

¡Abrazo y gracias por pasar!