22.8.12

Metamorfosis

Sube al tren apocada, tropezándose, con el pelo sobre la cara. Ve un asiento libre y corre a buscarlo como si fuese el último del mundo. Apoya en su regazo un estuche lila del que van naciendo, estación tras estación: tapa ojeras, base, rubor, sombra, rimel, delineador. Hasta Retiro hay tiempo de todo eso. Y un poco de peine. Y hasta perfume detrás de las orejas.
Cuando se levanta para bajar mide un poco más que cuando entró.
Va derecha, la mirada al frente.
Hace sentir el peso de su cuerpo en cada paso.
Increíble todo lo que entra en ese estuchecito.

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