25.5.12

El cliché del ocio

Está sentada frente a una gran taza, tiene en la mesa su notebook y una revista. En las manos, un libro. Aunque intenta concentrarse en su lectura, levanta la vista para mirar hacia la ventana cada vez que alguien pasa. Su ropa es cómoda, pero cuidadosamente elegida.
Mi primer día libre, le cuenta rápido a alguien que la llama a su celular, como para no perder mucho de este valioso nuevo tiempo. Sentada alrededor de todo lo que supone que debe tener, en el lugar que cree que debe disfrutar, espera que se condense una alegría que parece que todavía no llega, un telón que no se abre, una sensación real que se asemeje un poco a todo lo imaginado.
En alguna plaza, un hombre recién jubilado se levanta del banco, amenaza de muerte a las palomas que se le acercan; las espanta con la boina nueva apretada en el puño. 

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