20.12.11

El aguante


Es un recital de Charly. Está claro que a ella le gusta. Está claro que a él no demasiado. O sí, pero sólo la música. No el estadio enorme. Menos la gente amontonada. De ninguna manera la lluvia que empieza de pronto. Ella desarma innumerables dobleces de una tela roja y hace aparecer una camperita impermeable. Se saca el pañuelo que lleva al cuello y se lo pone a él en la cabeza para protegerlo un poco del agua y sobre todo taparle la cara de impotencia. Mientras lo cubre se ríe y propone irse, pero él resiste, con sus zapatillas lindas a punto de arruinarse para siempre. La deja treparse a la butaca y apoyar las manos en sus hombros para sostenerse mientras baila y canta. Cada tanto él acompaña con algún movimiento o alguna letra que parece traerle recuerdos, pero su entusiasmo se extingue antes de tomar forma. Apoya la espalda en las piernas inquietas y el fastidio le ensombrece la cara. Cuando ella se agacha y corre el pañuelo de su mejilla para darle un beso, inventa una sonrisa tan exagerada que casi es más noble que una de verdad. 

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