14.9.11

Noticia

Con los vasos vacíos hace rato, en silencio, el matrimonio y su hija siguen sentados a la mesa del café. La nena, de unos seis años, dibuja sin ganas en una servilleta. El hombre mantiene la vista en un punto indescifrable y su mujer lo busca con los ojos. Cuando por fin logra que se fije en ella, lo mira profundamente, como si lo tocara o le hablara para consolarlo de algo. Pero en vez de poder rescatarlo, se hunde ella también en esa zona de tristeza. La nena deja el lápiz en la mesa, agarra el mentón de su mamá con el hueco mínimo de su mano y la obliga a girar hacia ella para preguntarle algo sobre las tortas expuestas en el mostrador. Después de contestar distraída, la mujer trata de volver a concentrarse en su marido, pero la chica hace varias veces lo mismo con preguntas cada vez más ridículas que terminan por hacerlos reír a los tres. Finalmente los padres se miran sonriendo y hablan de una cortina que hay que arreglar, de un cumpleaños del fin de semana, de cosas así. 
La nena vuelve a su dibujo a medio hacer, sobre la mesa del café.

3 comentarios:

Paula dijo...

¡¿Que será lo que tanto evaden?! ¿El silencio de no se convertirá en un problema mayor mañana?(lindo relato Lola!)

Lola dijo...

Gracias, Pau!! Más que problema parecía como una tristeza por algo irreparable. Pero quién sabe, me quedé con la intriga.

Guillermo Altayrac dijo...

¡La nena hizo magia!