29.7.11

Sobre un puente

Desde lo más alto del puente se ve a los autos ir y venir a toda velocidad.
En realidad lo que se ve son sus luces: es de noche y la iluminación de la calle es mínima.
Los sonidos llegan amortiguados y se van enseguida. Tejen un zumbido desparejo, según la dirección y distancia de cada auto.
La altura, la oscuridad, el efecto de silencio a pesar del ruido se condensan en ese punto máximo antes de empezar a bajar hacia el otro lado. Se hace tentador dejar de caminar y ponerse de cara a la calle. Mirar hacia abajo un rato largo. Mirar después hacia el cielo y escuchar la propia respiración. Pensar sin palabras pero con la sensación de movimientos profundos. A lo mejor algo así le pasó a la persona que con aerosol escribió sobre el cemento del puente estas dos palabras: Me cansé. Y después quién sabe.

2 comentarios:

Paula dijo...

Qué fuerte... el fondo de pantalla me sirvió de marco para este relato.

Lola dijo...

Sabés que era un clima parecido, aunque de noche.