30.6.11

Los límites del club de tenis

Hoy, las cuatro casillas de chapa que se veían desde el tren desaparecieron. 
Las vías las franqueaban por delante y por detrás. A uno de los costados, la tierra sembrada de botellas rotas, sillas de tres patas, perros echados y partes de cosas ya irreconocibles se angostaba hasta formar la pendiente hacia la calle. Al otro lado, el límite era el paredón de la última de seis canchas de tenis. A veces se veían pelotitas fosforesciendo sobre los techos oxidados, y al día siguiente ya eran bolas grises rodando entre los pies de los chicos de las casillas. 
Hoy el terreno está vacío. Salvo por dos montañas de polvo de ladrillo prolijamente acomodadas en un costado.